viernes, 4 de julio de 2008

Deseo impotente


¿Sabrán otros que existe este sentimiento que me estremece? ¿O será solo mío?

En las noches el aire que arrulla mi rostro es el único capaz de hacerme conciliar el sueño, dormir, para mí, siempre fue una batalla perdida donde el insomnio hasta ahora se conserva invicto.
Pero tu cuerpo rozando cada esquina del mío, es la sensación más sedante que pueda sentir. Contigo a mi lado no hay nada que me haga experimentar temor, y esas sombras que me acosan, no se atreverán a acercarse, conociendo que tú, mi guardián, estas para protegerme.
Casi dominada por el sueño me detengo a mirar tu plácido cuerpo, que reposa manso sobre mi lecho y me alcanza un incontenible deseo que pernocta en mi. Me hayo temblorosa, temo equivocarme de nuevo, y sentir que no puedo tenerte, que esta fuerza extraña es más fuerte que yo, y que no puedo con ella. Pero es difícil no tentar. La sequedad de mi boca se vuelve cada vez más intolerable, imploro beber de tus dulces jugos, nadar en tus profundas aguas, disolver nuestras almas en ríos de deseo. Despiertas, y dibujas en tu rostro un gesto de animal penetrante que se acerca sigilosamente hacia su presa, mientras yo te incito a entrar a mi caverna tibia y silenciosa, guarida perfecta para tu solitario ser, que al igual que yo perdura, en un mundo de ansias y deseo. Me provees la seguridad que necesito, y ahora nada podrá contener nuestra unión. Me abro a ti, como flor nocturna, nado plácida en un mar espeso y profundo que me extasía.

Soy la obra inconclusa con infinitas posibilidades para un final que he esperado por incontable tiempo।